¿Cuáles son los asientos de avión con más posibilidad de supervivencia en un accidente?

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¿Eres de los que se quejan y resoplan cuando, al subirte al avión, te das cuenta de que te ha tocado un asiento central en la parte trasera a escasos metros del baño? Probablemente, y no estás solo: a nadie le gusta pasarse 2, 3 o 7 horas de vuelo encajonado en un espacio diminuto aguantando el trasiego de pasajeros que entran y salen de un cubículo que no huele precisamente a rosas. Pero la próxima vez que te toque, en lugar de frustrarte piensa que estás de suerte, porque esos son los asientos con más posibilidad de supervivencia en un accidente de avión según señalan diversos estudios.

El análisis de accidentes pasados, clave para determinar los asientos con más posibilidad de supervivencia en un avión

En 2015, la revista TIME analizó los datos de 17 accidentes aéreos entre 1985 y 2000. Las tasas de mortalidad fueron las siguientes: 32% en las filas de la parte posterior, 39% para la parte central y 38% para la delantera. Esas estadísticas podrían no ser una razón convincente para renunciar a los que muchos consideran el mejor asiento de avión -los asientos junto a las ventanillas- pero hay un hecho que podría cambiar tu opinión al respecto: en la parte trasera del avión, los asientos centrales tenían una tasa de fatalidad del 28%, en comparación con un desalentador 44% para los asientos de ventanilla en el centro del avión.

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La investigación de TIME reforzó las conclusiones de un estudio elaborado por Popular Mechanics de 2007, en el que los investigadores analizaron los datos de 20 accidentes acaecidos durante el medio siglo anterior. Los investigadores midieron en términos de tasa de supervivencia en lugar de tasa de fatalidad, pero el veredicto fue el mismo: tus probabilidades de sobrevivir a un accidente aéreo son mucho mejores si estás sentado en la parte trasera de la cabina.

Asientos de avión

La tasa de supervivencia de la cabina trasera fue del 69%, y en las secciones de las alas y los asientos sobre el tren de aterrizaje llegaron al 56%; mientras que los viajeros de primera clase y de negocios -las primeras filas del avión- sobrevivieron sólo el 49% de las veces. Ambos estudios mencionaron, sin embargo, que algunos de los accidentes no tenían patrones discernibles de supervivencia, y que en relación con el número de vuelos que se realizan ocurren muy pocos accidentes como para que las estadísticas puedan ser fiables.

Además, TIME dejó claro que los datos son menos relevantes cuando se tienen en cuenta las características de cada accidente porque, por ejemplo, si la cola del avión tiene algún problema, es evidente que los asientos con más posibilidad de supervivencia no van a ser los de la parte trasera de la cabina.

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Los experimentos también avalan los resultados

La tesis de ambos estudios que sostiene que los asientos con más posibilidad de supervivencia son los de la parte trasera confirman los datos aportados por los pocos experimentos prácticos previos al respecto. En 2012, un grupo de investigadores, en colaboración con Discovery Channel, utilizaron un Boeing 727 no tripulado lleno con maniquíes de pruebas de accidentes y cámaras, y lo dirigieron al solitario Desierto Mexicano para ver la reacción de la cabina ante un posible choque.

Los investigadores dirigieron el avión hacia el suelo como si estuviera intentando un aterrizaje de emergencia, y el resultado puso de evidencia que la parte frontal del avión no era un buen lugar para estar en caso de accidente. La cabina del piloto fue arrancada por la fuerza del impacto y algunos de los asientos delanteros volaron cientos de metros.

El golpe en sí, el fuerte latigazo cervical y la destrucción en la parte delantera del avión podrían haber herido o matado gravemente a los pasajeros sentados en esa zona, que suelen ser los de primera clase. En cambio, los pasajeros de la parte trasera, aunque también salieron despedidos en algunos casos, sufrieron lesiones en la cabeza -especialmente si no llevaban puesto el cinturón de seguridad-. Pero en general, terminaban mucho mejor.

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