El arte de perderse: cómo desconectar para conectar con uno mismo

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Contenido del artículo

¿Te sientes con angustia constante y estrés? Es perfectamente comprensible. Tal vez estés en un punto de tu vida en el que no le encuentres mucho sentido a las cosas y sientas que estás en un bucle del que no puede salir. ¿Qué puedes hacer? Nosotros te recomendamos algunos planes que te permitirán desconectar para conectar con uno mismo, algo muy necesario y que estamos seguros de que te será de gran ayuda.

Desconectar para conectar con uno mismo

“Nos conformamos con vivir infelices porque nos da miedo el cambio y que todo quede reducido a ruinas», es una de las muchas frases poderosas del libro Come, Reza, Ama (Elizabeth Gilbert). Lo mencionamos porque, precisamente, la protagonista, que no es otra que la propia Gilbert, emprende un viaje de 365 días del estilo «desconectar para conectar con uno mismo». Este libro, como el viaje que te proponemos hoy, se trata de perderse, de evadirse, de poner un alto y andar el camino a solas por unos días, semanas, meses… lo que te lleve reconectar con ese «yo» perdido.

En este libro, un bestseller donde los haya, la protagonista hace un viaje larguísimo a 3 países distintos: Italia, India e Indonesia. ¿El propósito? Además de escribir, hacer 3 cosas que quería hacer: aprender a hablar italiano, meditar en un ashram y aprender las enseñanzas de un viejo curandero de Bali. Nuestros bolsillos definitivamente podrían no alcanzar para un viaje de estas dimensiones. Y la crisis del coronavirus, desde luego que tampoco facilita las cosas. Por eso queremos proponerte una manera más económica para hacer aquello de desconectar para conectar con uno mismo.

¿Yoga en la naturaleza? ¡Por qué no! Encuéntrate a ti mismo

¿Cómo saber si es momento de desconectar para conectar uno mismo?

La respuesta te llegará sola. No es una ciencia cierta. Básicamente, es posible que sientas que vagas por la vida sin sentido ni dirección. Es posible que estés irritable o sufras de ansiedad. Tal vez te dé por comer mucho, o poco, o nada. ¿Y el sueño? Eso es algo que probablemente has perdido ya hace unas cuantas noches. O tal vez te dé por llorar a moco tendido como le sucedía a Elizabeth Gilbert. No te alarmes: es totalmente normal y a muchas (¿la gran mayoría?) personas les sucede.

¿La causa? Infinidad. Una muerte en la familia, un accidente, la pérdida del trabajo, una ruptura amorosa, problemas económicos, problemas laborales y un largo etcétera. Las situaciones se van empalmando unas con otras sin que nos detengamos un momento a reponernos de ellas y lo que sucede es que, al final, terminamos perdidos en el camino y sin saber quiénes somos. Ojo, no se trata de un fracaso: se trata de hacer lo necesario para aprender a estar bien.

Algo que tienen en común nuestras propuestas es que vas a desconectar literalmente y hacer una desintoxicación tecnológica. Allá donde vayas, si quieres encontrarte a ti mismo, el uso del móvil está algo restringido o bien, puede ser que te encuentres en un lugar cero cobertura o en un país lejano sin WiFi. Por cierto, también te recomendamos que inicies una especie de diario de viaje, te va a ser de mucha utilidad.

¿Qué hacer para desconectar?

Voluntariado

Hay algo que hemos probado y que funciona de maravilla: el voluntariado. ¿Por qué? Dependiendo del tipo de voluntariado al que te apuntes, podrás conectar con personas totalmente diferentes a ti y, tal vez, estar en contacto con problemas reales que te permitan ver que lo que te está pasando no es tan grave como tú creías. Nadie le quita importancia a los problemas, pero, por ejemplo, puedes estar en medio de una ruptura, sí, pero a lo mejor te vas de voluntario a un campo de refugiados y estás en contacto con verdaderos supervivientes.

No quiere decir con esto que te tengas que ir a África o a otra ciudad. Si puedes permitírtelo, adelante. Podrás conocer otros países y culturas y la experiencia será gratificante. Si no, tal vez puedas apuntarte a ayudar en el comedor social de tu barrio, o para hacerle compañía a los ancianos; tal vez en un refugio de animales o hasta dando clases a personas que no tienen acceso a la educación. Las posibilidades son ilimitadas.

Viajar en solitario es una de las mejores formas de desconectar para conectar con uno mismo

Retiro espiritual

Otra de las grandes cosas que sabemos que funcionan son los retiros espirituales. No tienes que profesar ninguna religión para irte a uno de estos retiros, pues los hay de diferentes tipos. Por ejemplo, si eres creyente, puedes apuntarte a un retiro en un monasterio. Nosotros te recomendamos el de San Andrés de Arroyo, en Palencia o el de Suesa en Cantabria, si profesas alguna religión o simplemente quieres alejarte del mundanal ruido. Allí puedes convivir con las monjas, ayudarlas en sus tareas diarias y dar largos paseos en solitario por los alrededores del monasterio.

Para los budistas, también hay una opción en Francia. ¿Las ventajas? Nosotros lo vemos como un retiro espiritual, ellos como voluntariado. Haces algo de trabajo a cambio de comida y techo. ¡Incluso el Camino de Santiago puede servirte de retiro espiritual!

Si eres más del rollo mindfulness, meditación y yoga, entonces te recomendamos te apuntes a uno de los muchos viajes organizados, en grupos reducidos, a distintos puntos del país y en plena naturaleza. ¿La pega? Que tienes que pagar por irte de retiro.

Viaje en solitario

¡Uno de nuestros favoritos en esta lista de cosas que hacer si quieres desconectar para conectar con uno mismo. ¿Quién no ha soñado alguna vez con irse de mochilero por algún remoto lugar? Y es que esta es una de las mejores cosas que puedes hacer si quieres encontrarte a ti mismo. ¿Las ventajas de viajar solo? Vas a tu propio ritmo, puedes planear las actividades que tú quieras e ir a los sitios que más te apetezcan.

No necesariamente tienes que irte a Bali o a Tailandia, puedes incluso escaparte un fin de semana a Madrid o cualquier ciudad de España que se te ocurra. Te recomendamos te dejes el móvil en el hotel (o le quites los datos si, por ejemplo, quieres hacer fotografías). Disfruta tu estancia en la ciudad o pueblo al que vayas y olvídate de las cosas que te estén persiguiendo.

Conecta con la naturaleza

En consonancia con viajar solo o retirarse espiritualmente, pasar un tiempo en la naturaleza te será de mucha ayuda. Si puedes hacerlo, escápate a un pueblo encantador en mitad de la nada. También puedes practicar senderismo o cicloturismo por España, si te gustan las aventuras y deportes. Puedes alquilarte también un sitio cerca del mar y dar largos paseos por la playa. Depende de cuáles sean tus gustos. Y sí, lo importante es que estés solo y aprendas a estar bien contigo mismo.

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