Las Merindades, un paraíso que no te puedes perder

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Las Merindades es uno de esos lugares que te permiten sentir la naturaleza de una manera auténtica. En él, puedes retroceder al pasado visitando edificios históricos a la vez que que escuchas el murmullo de los ríos, el canto de los pájaros y hueles ese aroma que transmite el verde de los espacios naturales. Perderse en Las Merindades es encontrarse a uno mismo, es hacer una pausa en la rutina y liberar la mente de cualquier tipo de estrés y de cualquier tipo de problema que pueda acecharnos en un momento dado.

No importa que llueva o haga sol. Las montañas, los valles, los ríos y los pueblos de la zona parecen darnos la bienvenida independientemente del tiempo. Las pequeñas gotas de lluvia cayendo por las plantas o el sol reflejándose sobre los arroyos son pequeñas imágenes que nos transmiten calma y energía al mismo tiempo. Si eres de los que le gusta pasear entre silencios y espacios naturales inmensos, prepara tu maleta porque este rincón de Burgos está hecho para ti.

Las Merindades ¿Qué ver?

Cuando uno se decide a ver Las Merindades, no importa las fotos que haya visto antes. Tampoco lo que ha escuchado sobre la zona. Esta parte de Castilla y León siempre sorprende. Porque no estamos hablando solo de paisajes, sino que también se hacen protagonistas las sensaciones al ver ciertas aves dejándose llevar por el viento, cascadas que parecen haber sido sacadas de un cuento de hadas y pueblos cargados de historia que te invitan a mirar atrás, descubriendo formas de vida que, a día de hoy, han quedado muy alejadas.

las merindades

Asimismo, Las Merindades son arte, no solo por su arquitectura, sino por el hecho de que las gentes de sus pueblos apuestan por decorar las calles de sus municipios. Hasta tal punto que estas parecen convertirse en la sala de un museo.

Puentedey

Puentedey es uno de esos pueblos que no deja indiferente a nadie. Solo hay que poner un pie en esta localidad para saber el motivo. Estamos hablando de un municipio rodeado de naturaleza, con una arquitectura medieval única y unas formaciones naturales que invitan a perderse junto a la fuerza del agua. Destaca, sobre todo, el arco natural creado a partir de la erosión del río Nela. Es un rincón que parece protegerte de cualquier cosa que pueda tener lugar alrededor. Es como esas cuevas antiguas, pero, lejos de invitarte a pasar a la oscuridad, te invita a adentrarte en un espacio lleno de luz. Quien tenga la oportunidad de sentarse bajo el techo de este lugar tan especial y descansar junto al río, debe aprovecharla. Sin duda, se trata de una experiencia única.

Tobera

Tobera es de esos pueblos que te invitan a pasear con todos los sentidos a flor de piel. El agua y su ermita de Santa María de la Hoz se hacen protagonistas en un pequeño municipio que te invita a sentirte bien por dentro y por fuera. Todo ello a través de varios senderos que van cruzando ríos y cascadas. Existen pequeños espacios en los que puedes sentarte para relajarte ante un paisaje único. No importa el tiempo que puedas caminar por este lugar. Nada te parecerá suficiente. Es más, lejos de cansarte, no querrás que llegue la hora en la que tengas que marcharte.

Frías

Uno descubre que el amor a primera vista existe, si no lo ha hecho antes, cuando descubre Frías. Es uno de esos lugares que parecen haberte invitado a formar parte de una película histórica. Cuando ves por primera vez su castillo, sientes que, por mucho que hayas viajado, nunca has visto nada igual. Es diferente independientemente del punto desde el que se mire. Empodera a todos aquellos a los que tiene a su alrededor y recuerda que en aquel espacio han sido muchas las historias vividas. Las Casas Colgantes también impresionan debido a su forma, a su posición y a su estructura. Se trata de un municipio que tienes que ver al menos una vez en la vida. No te decepcionará.

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Ojo Guareña

Ojo Guareña es uno de esos lugares que no llegas a creer que existen hasta que no lo ves con tus propios ojos. La belleza que se refleja en las fotografías es tal, que uno no piensa que de verdad pueda disfrutar de este rincón de Burgos de una forma tan sencilla. Historia y naturaleza se fusionan para hablar del pasado. La Cueva Ermita de San Bernabé es uno de esos rincones que jamás hubieras imaginado que existieran. Las sensaciones que transmite cuando uno entra son muy especiales. Ahora, cuando uno ve el arte que se muestra en la parte final de la visita, siente que no quiere que esta acabe.

Monasterio de Santa María de Rioseco

Quién iba a pensar que un pequeño camino rodeado de verde, árboles y agua te llevara hasta las ruinas de un inmenso monasterio, el de Santa María de Rioseco. Cuando uno se pone frente a él no sabe por dónde empezar a observar cada piedra, cada jardín, cada verja y cada puerta que forman parte de una obra de arte sin igual. Tal es su grandeza, que no importa que se encuentre en ruinas. Conquista a todo aquel que se cruce en su camino. La hierba que sigue creciendo a su alrededor parece darle ese toque de vida que es imprescindible para recordar todo lo que una vez sucedió en su interior y en sus alrededores.

La cascada de la Mea

Para todos aquellos a los que les guste el senderismo, no pueden dejar de ver la cascada de la Mea. Su sendero previo te invita a disfrutar de la calma y de la tranquilidad mientras por dentro ansías ser testigo de una caída de agua espectacular. Esto no siempre es posible, todo depende de las lluvias, pero quien tenga la suerte de ver el chorro que la caracteriza, se sentirá hechizado por su fuerza y belleza.

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Medina del Pomar

El arte de Medina del Pomar es incuestionable. Se trata de un pueblo que no solo derrocha historia y una arquitectura espectacular, en la que resalta su castillo, sino que, además, sus vecinos no se conformaban solo con los recuerdos de lo que una vez sucedió entre sus calles. Por ello, puede verse en él, por ejemplo, obras de arte creadas en la actualidad en la que se representan diferentes sensaciones. No hay nada como pasear y ser testigo de un muro que ha podido ver lo ocurrido en los últimos siglos junto a colores vivos que descansan en lienzos para contar diversas historias sentidas por artistas actuales. Por supuesto, su centro histórico destaca por su belleza.

Con todo, no pierdas la oportunidad de adentrarte en Las Merindades disfrutando de cada uno de los tesoros que se encuentran en su interior. Aguas cristalinas, montañas que parecen no tener fin, arquitectura histórica y multitud de experiencias que te invitarán a abandonar tu día a día para llenarte de vida, de bienestar y de tranquilidad. Vayas donde vayas, no encontrarás un lugar similar. No hay nada como disfrutar de las pequeñas cosas para renovarse, descubriendo el mundo de distintas formas. Déjate llevar por la naturaleza y los valores de un lugar que siempre da lo mejor de sí mismo.

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