Santa Eulalia en Ibiza: Sus imprescindibles

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Tranquilidad, contacto con la naturaleza y una oferta de ocio familiar súper interesante. Estos son algunos de los ejes de atracción de Santa Eulalia, un municipio que reúne riqueza cultural, gastronómica y geográfica (¿sabías que el único río de Baleares se encuentra allí?).

Tal y como ocurre con la mayoría de municipios que integran la isla, Santa Eulalia está dividida en parroquias, siendo el centro neurálgico la que lleva su nombre: Santa Eularia des Riu. A partir de ahí, las posibilidades turísticas son infinitas. Si estás pensando en hacer una parada en esta bonita localidad, presta atención, a continuación te proponemos algunos consejos.

Su zona costera

Uno de los grandes activos de Santa Eulalia es, sin duda, su paisaje costero. Sus playas y calas se reparten por el área noroeste de la isla entre Ibiza y Sant Joan. A medida que el sector turístico fue desarrollándose, la zona fue ocupada por turistas de origen principalmente alemán. En Santa Eulalia identificaron el lugar perfecto en el que disfrutar de sus períodos de jubilación.

Esta tendencia repercutió positivamente sobre el municipio incrementando de forma gradual su poder adquisitivo. No obstante, también influyó en la creación de un entorno tranquilo y especialmente propicio para las escapadas familiares o para desconectar del ajetreo de las grandes ciudades.

La costa de Santa Eulalia es, sin duda, una fuente de interés debido a la diversidad que la caracteriza. En su cara norte podemos atribuirle una especial similitud con las playas de San Juan. En la más meridional presenta un aspecto bastante más cercano al que podemos encontrar en las playas de Ibiza.

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Uno de sus parajes más transitados es Aigües Blanques. Rodeada por un relieve acantilado y cubierta por sus aguas turquesa, esta playa es una parada recomendable para prácticamente cualquier tipo de planes. Desde un chapuzón en familia, hasta una sesión de aperitivos en compañía de amigos. Eso por no hablar de sus baños de barro.

Si sientes especial predilección por las playas de arena blanca, Cala Boix es la mejor opción porque, de hecho, es la única que encontrarás en Ibiza.

Por otro lado, si de lo que se trata es de eludir los puntos turísticos más masificados, quizá las mejores alternativas sean Cala Leña o Cala Mastella.

Alojamiento en Santa Eulalia: ¿dónde dormir?

Identificar un buen lugar para pasar la noche no será difícil. Santa Eulalia posee una gran variedad de establecimientos. Desde hoteles a hostales y apartamentos. Uno de los mejor valorados es el apartotel El Pinar, bastante versátil y cómodo. Si piensas hacer una escapada en soledad, en pareja o en familia, échale un vistazo.

Los pueblos de sus proximidades merecen la pena

Si deseas ampliar tu ruta no puedes dejar pasar la belleza de sus pueblos circundantes. Sobre todo si te gustaría disfrutar de una experiencia gastronómica más inmersiva. En San Carlos, puedes encontrar algunos de los mejores cócteles de Ibiza. Acompañar un tentempié (especialmente un montadito típico de la zona) con una copa de hierbas de Ca n’Anneta es uno de los hábitos más placenteros.

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En realidad, buena parte del encanto reside en recetas sencillas, por ejemplo, una tapa de embutido en un entorno costero y empapado por la cercanía de sus gentes en puntos como el popular Bar Costa.

La oferta de Santa Eulalia en términos de ocio es bastante interesante. Junto a sus locales nocturnos o sus actividades acuáticas y puntos de recreo orientados a los planes familiares puedes encontrar otras fórmulas como agroturismos ideales para desconectar. Muchos de ellos, como por ejemplo el de Atzaró Ibiza, cuentan con spas que elevan la experiencia vacacional al siguiente nivel.

Sus castizos mercadillos

¿Qué tal una sesión de shopping? Santa Eulalia posee algunos de los mercados hippies más populares de Ibiza. No obstante, más allá de su amplia oferta de productos o su ambiente castizo, estos puntos arrastran una importante huella cultural e histórica. Algunos de los mercadillos más emblemáticos son el de Las Dalias, que lleva en funcionamiento desde la década de los años cincuenta, o el de Punta Arabí.

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