Setúbal ¿Qué ver y hacer en esta bonita ciudad portuguesa?

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Mucha gente piensa que Setúbal es una triste ciudad industrial de poco interés, pero se equivocan. A menos de 40 minutos en coche o a 55 minutos en tren desde la capital, Setúbal es una buena excursión de un día para hacer desde Lisboa. La ciudad tiene mucho que ofrecer, y además y es una gran base desde la que explorar el estuario del Sado, la península de Tróia y el Parque Natural de Arrábida. ¿Te animas a conocerla? ¡Sigue leyendo!

¿Qué puedes ver en Setúbal?

Monasterio de Jesús

Este impresionante edificio de principios del siglo XVI fue diseñado por Diogo de Boitaca, que fue el arquitecto que introdujo el estilo Manuelino en Portugal, y el Monasterio de Jesús es el primer ejemplo de esta arquitectura. Se puede observar el edificio desde la plaza de enfrente, observando los contrafuertes adornados con gárgolas y la diferencia de contorno entre la nave y el ábside.

El principal elemento que hay que ver en el interior es la exquisita bóveda de crucería del coro. También son encantadores los azulejos: en el ábside tienen un patrón geométrico mientras que en la nave muestran escenas de la vida de María

Quinta da Bacalhoa

Esta finca se considera una de las más bellas propiedades de principios del siglo XVI que sobreviven en Portugal. Está en la cúspide noroccidental del Parque Natural de Arrábida y desde mediados del siglo XX ha sido el centro de una productiva finca vinícola.

Así que en esta quinta encontrarás un doble atractivo: una visita guiada a la quinta y sus cúpulas, la logia y el espléndido pabellón de la costa, con una arcada y azulejos geométricos españoles de los siglos XV y XVI; y una degustación en la bodega/museo de los mejores vinos del lugar.

Igreja Sao Juliao, Setúbal

Igreja de São Julião

La iglesia principal de Setúbal tiene sus raíces en el 1200, pero toda la arquitectura actual es de los siglos XVI y XVIII. Hubo una gran reconstrucción de estilo manuelino hasta la década de 1520, y en esta época se hizo el portal lateral, con sus arcos de trifoil, motivos foliados y motivos de cuerda tallados.

En el interior, sobrevive poco del diseño original, ya que tuvo que reformarse después del famoso terremoto que devastó gran parte de la zona de Lisboa. En esta época, el coro recibió su extravagante trabajo en madera dorada, que es un sello distintivo de mediados del siglo XVIII. En la nave principal también hay azulejos azules y blancos del siglo XVIII que representan la vida de San Julián.

Castelo de Palmela

Apenas 15 minutos al norte de Setúbal se encuentra este majestuoso castillo alojado en lo alto de la Arrábida para proteger las tierras entre los estuarios del Tajo y del Sado. Donde ahora se encuentra el actual castelo, es decir, en lo alto del peñón, ha habido asentamientos fortificados desde antes de los romanos, y casi toda su historia ha estado marcada por el conflicto.

A lo largo del siglo XII vio algunas batallas feroces entre los cristianos y los moros, y no fue hasta 1212 que quedó definitivamente bajo el yugo portugués. Se hicieron cambios en el castillo hasta el 1600, y es interesante que cuanto más lejos se vaya más recientes serán las defensas, con bastiones en la línea exterior para evitar los ataques de la artillería.

Forte de São Filipe

Vigilando la orilla izquierda del Estuario de Sado hay un fuerte de artillería que se levantó en 1582 para defender la ciudad contra los piratas berberiscos. El fuerte tiene una planta irregular en forma de estrella, con puestos de centinela con cúpula que sobresalen y un túnel al que se puede llegar a través del Portão de Armas.

Además de las estimulantes vistas de Setúbal y la Península de Tróia desde las murallas, hay que ver la capilla, que tiene una bóveda de cañón y está cubierta totalmente de azulejos. Hasta 2014 el fuerte estaba abierto al público pero contenía una posada. Desde entonces ha estado cerrado por reformas, por lo que es importante informarse antes de intentar visitarlo para saber si ya vuelve a estar abierto.

Forte Sao Filipe

Cosas que tienes que hacer si vas a Setúbal

Pasear por la Avenida Luísa Todi

Si quieres empaparte del ritmo de la vida cotidiana en Setúbal, puedes hacerlo en la avenida central de la ciudad, que abarca el Mercado do Livramento y muchos de los grandes lugares de interés. Tiene dos caóticos carriles de tráfico, amortiguados por un paseo peatonal con césped, bancos y mucha vegetación. A lo largo de la avenida encontrarás bares, restaurantes panaderías y cafeterías, y si vas el primer o el tercer sábado del mes, te encontrarás con la Feria de Antigüedades.

Probar el producto local en el Mercado do Livramento

En la Avenida Luísa Todi está el divino mercado Art Deco, que abrió en 1930. El Mercado do Livramento ha aparecido en las listas de los mejores mercados de pescado del mundo (como afirman con orgullo los numerosos carteles), lleno de vendedores ruidosos pero amables que están felices de ayudarte a sacar lo mejor de la comida que compras.

Si quieres probar los productos autóctonos, este es el sitio ideal para comprar fruta y verdura fresca, flores, queso o jamón curado. Pero sobre todo, destacan los pescados y mariscos, famosos en el mundo entero.

Avistar delfines en el estuario de Sado

No lejos del mercado está el puerto deportivo, desde donde se puede navegar con un catamarán para observar grupos de delfines en el estuario del Sado. A menudo, no será necesario pasar por la península de Tróia antes de que sus aletas se vean.También es alentador saber que estas empresas trabajan de acuerdo a estrictas reglas que rigen la cantidad de tiempo que se pasa rastreando estas criaturas para preservar la sostenibilidad de la zona. Recibirás consejos de los guías para distinguir las diferentes especies, y los delfines estarán de humor para jugar, saltando desde el agua.

Praia de Tróia, Setúbal

Praia de Tróia

Tu viaje a Setúbal no estará completo si no coges el ferry a esta paradisíaca playa en la punta de la Península de Tróia. Protegida de las corrientes oceánicas, hay aguas tranquilas y transparentes que bañan suaves arenas blancas, componiendo una escena que te hará pensar que estás en el Caribe más que en Portugal.

El único recordatorio de que estás en Europa es la temperatura del agua, siempre es un poco fría, pero aun así merece la pena porque, debido a su remota ubicación, nunca se llena por completo de turistas.

Embriagarte de naturaleza en el Parque Natural de la Arrábida

En el límite occidental de la ciudad se encuentra el Parque Natural de la Arrábida, un este enorme espacio que protege la Sierra de Arrábida. Incluye la totalidad de la línea costera hasta el pueblo de Sesimbra, 30 kilómetros al suroeste, por lo que cada playa de aquí tiene un ambiente tranquilo alejado del turismo de masas. Y, como muchas de las playas, como la remota Praia do Creiro, están orientadas al sur, evitan el impacto del Atlántico.

Además, en este parque los senderistas experimentados pueden atarse las botas para una expedición a la Serra do Risco, el acantilado más alto del Portugal continental, a 380 metros sobre el Atlántico y con un paisaje que vale la pena visitar.

Relajarte en la Praia de Abarquel

Bajo las colinas de pino del Parque Natural de Arrábida se encuentra la Praia de Abarquel, la más cercana a la ciudad, y la mejor opción si no quieres coger el ferry hasta la de Tróia. Es un lugar tranquilo donde el río Sado se encuentra con el océano: hay una larga franja de arena dorada trazada por un gran parque, que fue ajardinado en 2008. Por tanto, incluso en invierno se puede venir a dar un paseo para detenerse en la cafetería, llevar a los pequeños al patio de recreo y empaparse de las vistas de Tróia y del parque natural.

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