Ruta por los sabores de la gastronomía de Zamora

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Cuando hablamos de platos típicos españoles, no podemos dejar pasar por alto la maravillosa gastronomía de Zamora. Se trata de una mezcla perfecta de ingredientes que van directo al paladar haciendo las delicias de los comensales. Zamora es muy famosa por su exquisito vino D.O. Toro, la sidra sabranesa y ¡el queso! Si visitas esta provincia, no dejes de pedirte alguno de estos deliciosos platos.

¿Cómo es la gastronomía de Zamora?

Zamora se encuentra en Castilla y León y es una tierra en la que la ganadería y agricultura son las actividades primarias más importantes. Es por eso que los productos con los que se elaboran sus platos tienen gran calidad. Hay platos de la gastronomía de Zamora que llevan siglos en el recetario de la provincia y son todo un referente.

Abundan las carnes y pescados, pero también sopas que nacieron de la austeridad y, a día de hoy, son un indispensable en las mesas de lo hogares de la provincia. Incluso el pan es muy característico en Zamora gracias a la harina con la que se elabora. Y es que en Zamora, gracias al río Duero, la provincia se divide en dos partes: la tierra del pan y la tierra del vino. ¡No dejes de probar lo mejor de cada una!

Judiones de Sanabria

De Sanabria son los judiones, habones o fabones. Pero, ¿qué es Sanabria? Se trata de una comarca que se encuentra al noroeste de la provincia. Uno de los imprescindibles de la gastronomía son los famosos judiones. Estas legumbres se preparan casi igual que la fabada asturiana, pero tienen una consistencia y textura cremosa. Con los judiones se prepara la tradicional Sanantonada, una fabada que se sirve en las fiestas de San Antonio Abad.

Para los habones a la sabranesa se emplean, además de las legumbres, media cebolla, dientes de ajo, laurel, oreja de cerdo y la triada de embutidos: bacon, panceta y chorizo. Los judiones se acompañan de un refrito que estamos seguros te encantará. El refrito se hace con pimentón, aceite de oliva y ajo laminado. Este plato se sirve en un cuenco para sopa.

No puedes irte de la provincia sin probar el chorizo, un clásico de la gastronomía de Zamora

Chorizo de Zamora

De Zamora no puedes marcharte sin haber comido chorizo de la zona y llevarte, por supuesto, un par de ellos en el equipaje. El chorizo zamorano tiene su propia marca de garantía desde el 2005 y viene en distintas presentaciones: la sarta, vela, ristra o atado y cular. Se elabora con ganado porcino de la propia provincia. Ojo, la matanza y despiezado del cerdo tiene que suceder en Zamora para que pueda contar con esa etiqueta de garantía. Los chorizos zamoranos vienen en 2 sabores: dulce y picante.

Es muy común que te encuentres con tapas de chorizo zamorano en tu visita a la ciudad. Eso sí, no te olvides de pasarte por alguna tienda local para comprar unos cuantos para casa. ¡No te arrepentirás!

Sopa de ajo

Hace siglos que las sopas de ajo forman parte de la gastronomía española. Tienen un origen humilde pues, antaño, era uno de los platos que conformaban la dieta de los campesinos y gente sin recursos. La sopa de ajo, llamada también castellana, no es única de Zamora, aunque aquí sí que tiene una elaboración particular. Y es que la sopa de ajo se servía en el desayuno para que los jornaleros tuvieran fuerza suficiente para su día a día, además, por supuesto, de que ayudaba a mantener la temperatura del cuerpo.

En la gastronomía de Zamora la sopa de ajo es tradicional en Semana Santa. La gente que va en procesión nocturna suele tomarla para el desayuno. ¿En qué se diferencia la sopa de ajo de Zamora del resto de España? El uso de jamón y huevo.

Arroz a la zamorana, un imprescindible de la gastronomía de Zamora

El arroz a la zamorana no puede faltar en las mesas de los hogares de la provincia y tampoco en tu visita a la ciudad. Es distintivo de Zamora y no hay otro como él. Es una de las especialidades de la gastronomía de Zamora y también uno de los más solicitados por los comensales. Tiene origen campesino y las primeras noticias oficiales que se tienen de él datan de 1890.

Se come en cazuela de barro, con manteca de cerdo fundida, rehogado en cebolla y con nabos. Se acompaña de ajos, orégano, tomillo, pimentón y perejil. Y es que la principal característica de este arroz es su color rojizo y su aroma, por supuesto. La preparación del arroz es lenta y se añaden oreja y pezuñas de cerdo, así como jamón y, en algunas ocasiones, costillas.

El pulpo que se prepara en Zamora no tiene comparación

Pulpo a la sanabresa

Por mucho que nos guste el pulpo a la gallega, no vamos a negar que el preparado de este molusco en Zamora también es exquisito. El pulpo a la sanabresa viene de una localidad de la provincia llamada Rionegro del Puente, cuando los habitantes de la zona se reunían por la noche, alrededor del fuego, para contarse las anécdotas del día. Entre conversaciones, sumergían el pulpo en agua hirviendo, varias veces, para rizar sus tentáculos.

El pulpo se cuece durante unos 30 minutos hasta que esté tierno y se parte en rodajas y se sirve en plato de madera para conservar la temperatura y su típico sabor. Este plato se sirve con una guarnición de patatas que se hacen con el agua del pulpo. Se acompañan con sal pimentón. Se añade un chorrito de aceite de oliva y a disfrutar.

Bacalao a la tranca

Un plato único que no puedes dejar de pedir si visitas Zamora. Se hace con este delicioso pescado, ajo, pimentón dulce, aceite de oliva, huevos cocidos y pimiento rojo. El proceso de elaboración es un poco lento, pero te aseguramos que la espera vale la pena. Lo más importante de esta receta es desalar el bacalao: para esto. hay que cambiarle el agua 4 veces en un tiempo de 48 horas. ¡Una tarea para pocos!

Después de esta primera etapa, se cubre el bacalao con agua fría y se pone en el fuego para pocharlo. Otro secreto del bacalao a la tranca es que debe de hornearse unos 8 o 10 minutos en una cazuela de barro. ¡Importantísimo que sea de barro! Se acompaña con una salsa de aceite, pimientos, pimentón y ajos. Algo que hace único al plato es que, para añadir la salsa, esta debe de agregarse, poco a poco, con movimientos circulares. El plato se corona con el huevo cocido y un par de ajos laminados.

Dos y pingada

Como cierre a la Semana Santa zamorana se sirve el dos y pingada. El plato se disfruta el domingo de Resurrección, y no te pienses que se trata de un plato muy elaborado. No tiene mucho misterio: consiste en dos huevos fritos con jamón serrano, lomo y chorizo o morcilla (o ambos). Es uno de los platos más demandados por los comensales y que todos los restaurantes de Zamora deben de tener, por lo menos, el domingo de pascua.

Es un almuerzo que todos piden después de la tradicional procesión de la Cofradía de la Santísima Resurrección. Se caracteriza porque las carnes derivadas del cerdo se pasan por la sartén y se acompaña con pan. Eso sí, es muy importante que las carnes de cerdo provengan de la matanza y, por supuesto, solo puede comerse (según las más estrictas costumbres zamoranas), después de la procesión. Antes, aún se está en ayuno cuaresmal.

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